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30 de noviembre de 2004

La querida Plaza Independencia

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Cuantas noches pasamos en ella, cuantos cuentos, anecdotas y rejas escuchó y cuanto gastamos nuestros zapatos dando vueltas ya por la derecha ora por la izquierda, cuantas retretas, los jueves y domingos, escuchamos y cuantas muchachas vimos pasar por su vereda.

Tantas cosas en ella planeamos y, ahí está como estuvo desde siempre, esperando a los adolescentes que acudían a ella para sentados en un banco ver pasar a la muchacha de sus sueños y desazones, con nuevos muchachos y muchachas que empiezan su transcurrir en la vida, apuntando a ser jovenes, llenos de sueños e ilusiones como lo estuvimos en su momento nosotros, y los que habiendo salido del pago que nos vio crecer, volvemos ahora a ella para recordar los viejos tiempos en que noche tras noche, en primavera, verano, otoño o invierno nos cobijaba.

¡Caspitas que pasamos tanto tiempo en ella!

La mujer según la edad

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y como verán se trata también de los hombres según la edad.
¿Cuál es la diferencia entre mujeres de 8, 18, 28, 38, 48, 58, 68 y 88 años?
  • De 8 años, la llevas a la cama y le cuentas un CUENTO...
  • De 18 años, le cuentas un CUENTO y te la llevas a la cama.
  • De 28 años, la llevas a la cama sin tener que contarle ningún CUENTO.
  • De 38 años, ella te cuenta un CUENTO y te lleva a la cama.
  • De 48 años, le cuentas un CUENTO para evitar ir a la cama.
  • De 58 años, ella te dice: "pero tú, en la cama, eres puro CUENTO."
  • De 68 años, eres tú quien no quiere saber nada ni de CUENTO. . . ni de camas.
  • De 88 años, casi no ven la cama y apenas se acuerdan de como era el CUENTO.

26 de noviembre de 2004

Relato de una muerte anunciada

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Lastimosamente a lo largo de los años se han perdido muchas cosas en la forma de convivir en sociedad y por ello, para recordar lo que perdimos, pongo a su consideración esta lectura.(la encontré en www.enplenitud.com)
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Estamos aquí reunidos para despedir los restos de un buen amigo: Sentido Común.
Sentido Común vivió una larga vida, y murió al inicio del nuevomilenio. Nadie supo realmente su edad, porque su certificado denacimiento se perdió hace mucho tiempo por culpa de la burocracia.
Sentido Común dedicó desinteresadamente su vida al servicio en lasescuelas, hospitales, hogares, fábricas y oficinas, ayudando a lagente a hacer su trabajo sabiamente y sin fanfarrias.
Por décadas, reglas estúpidas y disposiciones sin sentido no lograronderrotarlo. Se lo recordará siempre por habernos enseñado cosas tan simples y útiles como protegernos de la lluvia para no mojarnos, que el que madruga aprovecha mejor su día, y que la vida no siempre es justa.Vivió según reglas económicas básicas (no gastes más de lo que ganas), estrategias de crianza confiables (los adultos son los que están a cargo, no los chicos) y sabiendo que ser el segundo en algo no es malo.
Pero su salud comenzó a fallar cuando fue infectado por el virus delindividualismo. Durante los últimos años su sola voluntad no alcanzó paracontrarrestar los ataques de la política, la cultura y la sociedad en general. Miró con dolor como gente buena era subordinada a oportunistas y corruptos, como el gozar de derechos permitió vulnerarlos, cómo se puede agraviar amparado en la libertad de expresión.
Sentido Común fue precedido en la muerte por su padre y su madre,Verdad y Confianza; su esposa, Discreción, y sus hijas, Responsabilidad y Razón.
Lo sobreviven tres hermanastros: Derechos, Tolerancia y Queja.

Elogio a la mujer brava

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Ayer se recordó (dudo que haya sido una celebración) el "Día de la No Violencia contra la Mujer", para reflexionar sobre el tema esta lectura. No sé quien es el autor (lo siento).

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos retenido sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, para elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, opinan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si nosotros logramos amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ése fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, o la barriga, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas y con poco piense.

Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, así como ellas también disfrutan ver un ejemplar masculino. Pero si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones, curiosidad, sed de vida larga y de conocimiento.

19 de noviembre de 2004

Conversación entre el pie y el pene

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Le pregunta el pene a uno de los pies:

  • Y a ti... cómo te trata este tipo?
  • Fíjate que en las mañanas para que no toque el suelo frío,me pone unas chancletas, se mete a bañar me lava muy bien entre todos mis deditos, después me seca muy bien, me pone mi talquito, luego la fundita y el zapato. Luego nos vamos a caminar todo el día, por la noche; que todo me duele, me mete en agüita caliente, me da masajito con cremita, y me deja descansar durante toda la noche.
  • ¿Y a ti qué tal te trata?
  • ¡¡No jodas loco, conmigo es un hijo de puta!!. Te cuento. Por las mañanas me cachetea varias veces y me dice: "Bueno huevón, párate". Luego me mete todo chueco en el calzoncillo y ando con un dolor de cabeza todo el día. ¡Ah!, pero eso sí, en la noche quiere que esté bien firme, pero lo peor de todo es cada vez que vamos a la cueva, no sabes como me jode su indecisión!!
  • ¿Cuál cueva?, ¿Qué indecisión?
  • Hombre!!. Si entro en la cueva, donde apenas quepo, me mete, me saca, me mete, me saca, me vuelve a meter y luego me saca... ¡¡Obviamente, carajo, me MAREO, VOMITO y me DESMAYO !!!!

La Frase Adecuada

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Uno de los propósitos del sitio es provocar, también, una sonrisa en quienes nos visitan, así pues os dejo con la historia de Antonio después de una noche de farra, supongo que de viernes de soltero como llamamos en Bolivia, o como se la llame en el mundo.

Esta historia, como las que vendrán, son parte de lo que llega al correo electrónico del Quintacho y que se difunden a través de "El Semanal del Quintacho".

;-))

Antonio se despierta en casa con una resaca monumental. Se esfuerza en abrir los ojos, y lo primero que ve es un par de aspirinas y un vaso de agua en la mesita de noche. Se sienta y ve su ropa toda bien limpia y planchada frente a él. Antonio mira alrededor de la habitación y ve que todo está en perfecto orden y limpio. El resto de la casa está igual.

Coge las aspirinas y ve una nota sobre la mesa: "Cariño, el desayuno está en la cocina, salí temprano para hacer unas compras. Te quiero."

Así que va a la cocina, y cómo no, ahí estaba el desayuno y el periódico del día esperándole. Su hijo también está en la mesa, desayunando. Antonio le pregunta, "¿Hijo, qué pasó ayer por la noche?" Su hijo le contesta, "bien, pues volviste después de las 3 de la madrugada, borracho como una cuba y con delirios. Rompiste algunos muebles, vomitaste en el pasillo y te pusiste un ojo morado cuando te diste contra la puerta."

Confundido, Antonio pregunta, "¿Y cómo es que todo está tan limpio y ordenado, y el desayuno esperándome en la mesa?"

Su hijo contesta, ¡Ah, eso! Mamá te arrastró hacia el dormitorio y cuando intentó sacarte los pantalones, tu gritaste:

"¡Quieta perra, soy casado!"

Conclusiones:

Una resaca autoinducida - 100.00 $US

Mobiliario roto - 200.00 $US

Desayuno - 10.00 $US

Decir la frase adecuada – no tiene precio.

16 de noviembre de 2004

Qué Amiga

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Definitivamente hay amistades que es mejor no tenerlas, el nombre del autor se encuentra al final.

Cuando la conocí tenía 16 años.
Fuimos presentados en una fiesta, por un "tio" que decia ser mi amigo.
Fue amor a primera vista.
Ella me enloquecia.
Nuestro amor llegó a un punto, que ya no conseguía vivir sin ella.
Pero era un amor prohibido.
Mis padres no la aceptaron.
Fui expulsado del colegio y empezamos a encontrarnos a escondidas.
Pero ahí no aguanté mas, me volvi loco.
Yo la quería, pero no la tenía.
Yo no podia permitir que me apartaran de ella.
Yo la amaba: destroce el coche, rompí todo dentro de casa y casi maté a mi hermana.
Estaba loco, la necesitaba.
Hoy tengo 39 años; estoy internado en un hospital, soy inútil y voy a morir abandonado por mis padres, amigos y por ella.
Su nombre? Cocaína.
A ella le debo mi amor, mi vida, mi destrucción y mi muerte.
Freddie Mercury (1946-1991)
Lo escribió antes de morir de SIDA.

Por Ella

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Lo título así porque al final de cuentas si no fuera por Ella definitivamente yo no podría compartir esto y ustedes no lo estuvieran leyendo. (tampoco conozco el nombre del autor)

Cuando viniste a este mundo, Ella te sostuvo en sus brazos.
Tú se lo agradeciste gritando.

Cuando tenías un 1 año, Ella te alimentaba y te bañaba.
Tú se lo agradeciste llorando la noche entera.

Cuando tenías 2 años, Ella te enseñó a caminar.
Tú se lo agradeciste huyendo de Ella cuando te llamaba.

Cuando tenías 3 años, Ella te hacía todas las comidas con amor.
Tú se lo agradeciste tirando el plato al piso.

Cuando tenías 4 años, Ella te dió unos lápices de colores.
Tú se lo agradeciste pintando todas las paredes del comedor.

Cuando tenías 5 años, Ella te vestía para las ocasiones especiales.
Tú se lo Agradeciste tirándote enlodadote a más no poder.

Cuando tenías 6 años, Ella te llevaba a la escuela.
Tú se lo agradeciste gritándole: ¡NO VOY A IR!

Cuando tenías 7 años, Ella te regaló una pelota.
Tú se lo agradeciste arrojándola contra la ventana del vecino.

Cuando tenías 8 años, Ella te trajo un helado.
Tú se lo agradeciste derramándoselo sobre su falda.

Cuando tenías 9 años, Ella té pago unas clases de piano.
Tú se lo agradeciste nunca practicando.

Cuando tenías 10 años, Ella te llevaba con el auto a todas partes de Gimnasio al partido de fútbol, de fiestas de cumpleaños, a otras fiestas.
Tú se lo agradeciste cuando salías del coche y nunca mirabas atrás.

Cuando tenías 11 años, Ella te llevó a ti y a tus amigos a ver una película.
Tú se lo agradeciste diciéndole que se sentara en otra fila.

Cuando tenías 12 años, Ella te aconsejó que no miraras ciertos programas.
Tú se lo agradeciste esperando que ella se fuera de la casa.

Cuando tenías 13 años, Ella te sugirió un corte de pelo que estaba de moda.
Tú se lo agradeciste diciéndole que Ella no tenia gusto.

Cuando tenías 14, Ella té pagó un mes de vacaciones en el campamento de verano.
Tú se lo agradeciste olvidándote de escribirle una carta.

Cuando tenías 15, Ella venía de trabajar y quería darte un abrazo.
Tú se lo agradeciste cerrando con llave la puerta de tu habitación.

Cuando tenías 16, Ella te enseñó cómo manejar su coche.
Tú se lo agradeciste usándoselo todas las veces que podías.

Cuando tenías 17 años, Ella esperaba una llamada importante.
Tú se lo agradeciste, hablando por teléfono toda la noche.

Cuando tenías 18, Ella lloró en la fiesta de tu graduación de la escuela.
Tú se lo agradeciste estando de fiestas hasta el amanecer.

Cuando tenías 19 años, Ella té pagó la cuota de la universidad, te llevó en coche hasta el campus y cargó tus maletas.
Tú se lo agradeciste diciéndole adiós desde fuera del dormitorio, así no te sentirías avergonzado ante tus amigos.

Cuando tenías 20 años, Ella te preguntó si estabas saliendo con alguien.
Tú se lo agradeciste diciéndole: "A Ti no te importa eso"

Cuando tenías 21 años, Ella te sugirió algunas carreras para tu futuro.
Tú se lo agradeciste diciéndole: "No quiero ser como Tú."

Cuando tenías 22, Ella te abrazó en la fiesta de graduación de la Universidad.
Tú se lo agradeciste diciéndole si te podía pagar un viaje a Europa.

Cuando tenías 23, Ella te dio algunos muebles para tu primer departamento.
Tú se lo agradeciste diciéndoles a tus amigos que los muebles eran feos.

Cuando tenías 24, Ella conoció a tu futura esposa y le preguntó sus planes para el futuro.
Tú se lo agradeciste con una mirada feroz y le gritaste "¡Cállate!".

Cuando tenías 27, Ella te ayudó a pagar los gastos de tu boda y llorando te dijo que te amaba muchísimo.
Tú se lo agradeciste mudándote por la mitad del país.

Cuando tenías 30, Ella te dio algunos consejos para cuidar al bebé.
Tú se lo agradeciste, diciéndole que las cosas son diferentes ahora.

Cuando tenías 40, Ella te llamó para recordarte el cumpleaños de tu Papá.
Tú se lo agradeciste diciéndole que estabas muy ocupado.

Cuando tenías 50, Ella se enfermó y necesitó que la cuidaras.
Tú se lo agradeciste leyendo sobre la carga que representan los padres hacia los hijos.

De repente, un día...
¡Ella silenciosamente MURIO! Y todas las cosas que nunca hiciste cayeron como un trueno.

Tomémonos un momento para rendir honor y tributo a la persona que llamamos MAMÁ, aunque algunos no la pueden llamar así de ese modo abiertamente.

No hay sustituto para Ella. Alegra cada momento. Aunque a veces, Ella no parezca la mejor de las amigas, quizás no concuerde con tu forma de pensar, pero aún así ¡Es tú Madre!

Ella estará allí para ayudarte con tus dolores, tus penas, tus frustraciones.

Pregúntate a ti mismo:
¿Has LIMITADO tu tiempo para estar con Ella, para escuchar sus quejas sobre el trabajo en la cocina, su cansancio?

Sé prudente, generoso y muéstrale el debido respeto, aunque tú pienses diferente de Ella.

Una vez que se vaya de este mundo, solamente los recuerdos cariñosos del Ser Que Llamamos Mamá. Solo Eso Nos Quedarán

Hay que ser agradecidos

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Como este pretendo sea el espacio donde se recopilen parte de los envíos que se hacen mediante el "Semanal del Quintacho", me permito poner a vuestra consideración esta lectura que dada la situación que vive nuestra país, y muchos de los países de latinoamérica y el mundo, es necesario dar gracias a Dios, a la vida, a la formación a la suerte, o lo que sea, pero sentirnos dichosos de tener aquellas cosas, y sobre todo trabajo, que le faltan a mucha gente.

Aunque desconozco el nombre del autor, tambien a él le agradezco el poder poner la lectura a disposición de ustedes.

El Quintacho

A DIOS LE AGRADEZCO:

  • Por mi hijo (a) que no limpia su cuarto, pero está viendo la tele, porque significa que esta en casa y no en las calles.
  • Por los descuentos en mi sueldo, porque significa que estoy trabajando.
  • Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuve rodeada de seres queridos.
  • Por las ropas que me quedan un poco ajustadas, porque significa que tengo suficiente para comer.
  • Por mi sombra que me ve trabajar, porque significa que puedo salir al sol.
  • Por el césped que tengo que cortar, ventanas que necesito limpiar y cañerías que arreglar, porque significa que tengo una casa.
  • Por las quejas que escucho acerca del gobierno, porque significa que tenemos libertad de expresión.
  • Por el lugar para estacionar que encuentro al final del estacionamiento, porque significa que tengo auto.
  • Por la señora que está detrás mío en la iglesia y que desentona al cantar, porque significa que puedo oír.
  • Por la cantidad que tengo que lavar y planchar, porque significa que tengo ropa que vestir.
    Por el cansancio y los dolores musculares al final del día, porque significa que fui capaz de trabajar duro.
  • Por el despertador que suena temprano todas las mañanas, porque ¡significa que estoy vivo! Y finalmente.
  • Por la cantidad de e-mails que recibo, porque significa que tengo amigas y amigos que piensan en mi.

11 de noviembre de 2004

El Primero

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Permítanme iniciar las actividades de este rincón con esta reseña que escribió nuestro gran poeta chicheño el Dr. Oscar Vargas del Carpio, para recuerdo nuestro (tupiceños y chicheños) y que nos conozcan los amigos del mundo entero. (publicado en www.los-chichas.com)

TUPIZA HISTORICA

Aquel pueblo, mi pueblo, nació sin remedio y sólo el esfuerzo y la fe de sus hijos, su trabajo y amor, lo convirtieron en una ciudad que ellos mismos, orgullosos y ufanos, bautizaron como “La Perla de Los Chichas”.

Bordeando sus dos únicas calles, larguísimas, aproximadamente de un kilometro cada una, lo creemos, se levantaron las humildes casas de adobe con techo de barro, pocas con tejas y calamina, todas o la mayoría para no ser muy mentirosos, pulcramente rebocadas con estuco o cal y pintadas de diferentes colores por el diligente brochazo de sus dueños, acompañados siempre del numeroso conjunto de hijos –hombres y mujeres, que no hay sexo para la necesidad y el trabajo-, que desde temprano se esmeraban en sus tareas y repintaban cada seis de Agosto, o cada siete de Noviembre, el día de la Patria, el uno el otro rememoranza del glorioso triunfo en la Batalla de Suipacha, junto a las tropas del Primer Ejercito Auxiliar Argentino y al mando del guerrillero entrañable: don Pedro Arraya al que un día fusilaron las oligarquías que él, sin saberlo, ayudara a apoderarse de nuestra nación.

Esas calles de tierra, que tardaron muchos años en ser empedradas, y que un día una Empresa Minera hizo cubrir nuevamente de tierra porque dizque el empedrado gastaba demasiado las llantas de sus camiones en la “columna” que semanalmente acarreaba el rico mineral de estaño que daba la mina; la “Rosa de Oro”; en esas calles de tierra, decíamos, con aceras más o menos decentes, -las de loza o cemento lo eran en las casas de los ricos o de la pequeña “hai laf” de mi pueblo,- transitaba todas las mañanas un viejo carretón arrastrado por una mula cansina, recogiendo los tachos de basura que muy modestamente producía la población de 4 ó 5000 habitantes que en sus orígenes poblaba mi pueblo.....

También en esas calles polvorientas jugábamos los niños junto a Víctor Agustín Ugarte, -el después llamado “Maestro del Fútbol Boliviano” -, Alfredo Domínguez, el gran trovador cantor, y Gastón Suarez y Oscar Eguia y los hermanos Barrientos, los mismos Bernal y tantos otros que escapan al recuerdo, corriendo eufóricos y descalzos detrás de la pelotita de trapo hecha con las medias usadas de nuestras madres.

En mi pueblo siempre hubo muchos niños, yo diría que demasiados, aun ahora con sus 30.000 habitantes, tiene una población infantil mayor al cincuenta por ciento, donde muchas veces, casi siempre, faltaba la lagua o el puchero, a que nos acostumbraran nuestros paisanos que volvían de la zafra Argentina, -el corte de caña- y que después de recogida su cosecha se iban a ganar algunos pesos, volvían con un castellano un poco gaucho y buenos centavos de tuberculosis en los pulmones....

II

Pero no era sólo eso mi pueblo, cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos, que dicen los historiadores, porque es evidente que existió mucho antes del descubrimiento de América y que la Cultura Chichas, que al principio nosotros creíamos sólo proveniente de la circunscripción chicheña de nuestros antepasados, los indios “Chichas”, resultó siendo toda una civilización que irradió al Norte Argentino, el oriente boliviano, Chile y aún Ecuador, como nuestros investigadores vienen descubriendo para nuestro legítimo orgullo.

No, también fue un milagro geológico de la naturaleza que un día abrió en una gran puñalada el monorrítmico altiplano boliviano y, en ese tajo, estableció Los Chichas, milagro de verdor, de cerros rojos que Enrique Baldivieso, uno de nuestros hijos preclaros, bautizó como el “incendio petrificado”, y de un río cantarino que cuando se encrespa arrasa con sembradíos, árboles, ganado y, casi siempre, descuidados campesinos agricultores que mueren en el holocausto y que nosotros solíamos mirar desde las orillas, con temor y profundo respeto....

Y es su gente, su sencillez y su alegría, y son sus jinetes que hicieran famosas sus cabalgaduras en la guerra con Chile, Paraguay, Ingavi y otras con las que nuestros hermanos-vecinos, nos fueron cercando paulatinamente nuestro territorio...

Son los cuentos, las coplas, las canciones y la belleza de nuestras mujeres y esos carnavales que ojalá volvieran para que todo el pueblo baile con ellos....

Y somos nosotros, los chicheños y tupiceños que, aún lejos de la tierra, de nuestro pueblecito querido, repetimos:

He de volver un día,
pueblecito querido,
a bañarme en tu río
y a gozar de tu sol,
a solazarme el alma
ante tus cerros rojos,
y llenar mis pupilas
de tu luz y verdor....

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