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25 de marzo de 2011

VICTORIANO GUTIERREZ ABAN - Un destacado chicheño


Esmoraca, es una comunidad pequeña en extensión, pero inmensa en su riqueza y belleza, apetecida por los españoles, durante la colonia, un clima benigno que la adornan el verde de sus sauces llorones, los rosedales que se mueven a la brisa del viento, perfumando el cielo azul de este rincón chicheño.
 
Estos embriagadores aromas de la brisa llegan del sonoro río acariciando a los molles y sauces, haciendo sentir el vaho aromático de la tierra húmeda, donde aparecen granos de oro ante la canción fresca de la lluvia o ante el trinar de los ruiseñores, en días inefables de dulzura y noches románticas de luna llena.

Esta es la tierra, con su  imponente Iglesia (1721), sus molinos de piedra y dragas para la extracción del oro, mudos testigos de su esplendor;  que le vieron  nacer a un ser, que le formaron  su alma y su corazón para luego convertirse en un ciudadano bueno, próspero, patriota y útil, evocamos el espíritu de Don Victoriano Gutiérrez Abán.

El 23 de Marzo de 1879, Eduardo Avaroa, el titán de los Andes, defendía heroicamente la heredad nacional,  encumbrándose en la gloria de Calama y después de 53 años, un 23 de Marzo de 1932, nace Victoriano Gutiérrez Abán, que desde su niñez vino formándose con principios sólidos de respeto, de justicia, de solidaridad, de honor, de libertad y la subordinación del interés individual al interés general.

Un hombre que se destaca por sus virtudes, su clara visión, inteligencia, sentimiento y el empuje de un carácter decidido y firme, contrae matrimonio con Celedonia Tejerina, con ella comparte la felicidad, sus aflicciones y su dolor, de cuya célula familiar nacen: Juan, Juana, Paceza, Román y Catalina, hoy ciudadanos de bien, hijos de nobles sentimientos, que acompañan y trabajan en la Empresa Minera de su  Sr. Padre.

Hablar de él, es hablar de un ciudadano de singular relieve, por su talento y sus cualidades de organizador, un hombre dedicado al trabajo de sus minas en la zona  zinquifera de la cordillera de Los Chichas,  Pirhuayo, del cantón Suipacha, está la mina “Luz”, cuyas vetas encierran un mundo inmenso de riquezas, con parajes incomparables de Zinc, que se alterna con las barras de plata y se confunde con el negruzco plomo, todos  yacen en riquísimos filones para el brazo de la Empresa Gutiérrez e hijos, que penetran en sus entrañas para extraer el mineral y ser el inmortal de las cumbres del Pirhuayo.

Es así, que en estos socavones, esta la economía y la vida activa de la empresa, que a fuerza de tenacidad y de trabajo,  colocan el granito de arena para el engrandecimiento de los chichas y la patria toda, constituyéndose en creador de la minería  regional, con actividad permanente de voluntad férrea y alta sensibilidad humanitaria, benevolente y filantrópico colaborador a todas las instituciones de Tupiza. Decía La tierra en que nací me ha impuesto el derecho de servirla.

La historia de Tupiza, también está en sus montañas, en sus socavones, en los nombres ancestrales, en el idioma nativo, con diferentes significados, que lloran riqueza, para el desarrollo económico y en este caso es de resaltar a éste industrial minero, que había trabajado junto a José Luís San Juan García, a Humberto Bernal, Gregorio Michel y tantos otros dedicados a la minería, ejemplo de imitación y que las generaciones presentes se formen con un fuerte espíritu de superación, de trabajo, de unidad, de comprensión para el engrandecimiento de la región de los chichas.

Qué Dios bendiga el  trabajo, el  talento, el  humanismo, la sensibilidad,  y la permanente cooperación social,  que realizó Dn. “Victoriano  Gutiérrez Aban”, en   Tupiza, en el año del Bicentenario de la Batalla de Suipacha. Finalmente  con nostalgia sentimental nos dice, recordando las notas del Vals de Doña Remedios Oviedo Vda.de Daza:           

Montes, valles, tierras mías algún día,
A tu seno perfumado volveré,
Y dichoso entre los brazos de mi amada,
Como el cisne yo cantando moriré

Así  pronunció un cierto día, con cristiana resignación y se  entregó a la muerte este tres de  Marzo y retorna a la  madre  tierra,  de cuya alma emerge una luz de redención;  en los corazones hay angustia, la familia llora su partida, la empresa  está de duelo, su pueblo triste,  su ciudad natal doblan las campanas con  acento de lamento, por  la pérdida de este gran  ciudadano chicheño, el sincero  homenaje póstumo, gloria en el cielo y paz en su tumba.

Lic. René Rosso Vargas
Visto en El Sureño

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