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25 de diciembre de 2012

Prof. MARIA LILA VACAFLOR Vda. de PANTOJA

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Mamita querida:

Ha pasado un año de nuestra irreparable perdida y el vacío que dejaste en nuestras vidas es muy grande porque tu amor lo abarcaba todo. Vivimos recordando el tiempo hermoso que compartimos contigo, nos queda tu ejemplo y la fe en el reencuentro.

La familia de la que en vida fue:

Sra. Prof. MARIA LILA VACAFLOR Vda. de PANTOJA 
(Q.E.P.D.) 

Invita a parientes, amigos y residentes tupiceños a la misa que recordando un año de su llorada ausencia, se llevará a cabo en la Iglesia Corazón de Maria, av. Busch Nº 1973, Miraflores, el día miércoles 26 de diciembre de 2012 a horas 19:00.

Agradecemos de corazón su asistencia.

La Paz, diciembre de 2012

Revelaciones heréticas

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(Narración de Navidad)

Por José Franz Medrano Solares (el Gato).  
Narración basada en un hecho totalmente real, 
toca tòpicos casi ignorados por la falta de sensibilidad 
social y el consumismo en estas fiestas de fin y comienzo de año. 
 “Revelaciones Herèticas”, es una narraciòn de la autorìa de 
José Franz Medrano Solares, que se encuentra en el 
“Centro de Documentación en Artes y Literaturas Latinoamericanas” 
en el extranjero y, en Bolivia,  en el centro pedagógico y Cultural
 “Simòn y Patiño” y el CEDIB en:
http://www.cedib.org/documentos/revelaciones-hereticas-narracion-de-navidad/

Apenas nacida, Lucía fue abandonada en las puertas cenicientas de un oscuro orfelinato de la Ciudad Única (Potosí), amargo sitio que abandonó a sus nueve años de edad para servir a una beata solterona, la misma que, contando con la complicidad y asesoría de un cagatintas rapaz, había manipulado las fementidas leyes de protección a los menores hasta obtener fraudulentamente la custodia de la desdichada niña.

    Desde aquel infortunado día, azuzada por los mortificantes golpes de su patrona, cual amedrentada bestezuela de carga, lavaba, cocinaba, echaba bacines, fregaba pisos y hacía los mandados sin distinguir domingos ni feriados. La pequeña desvalida trabajaba diecisiete horas cotidianas, sin descanso ni derecho alguno, sin remuneración ni escuela, y sin que las autoridades estatales la defendiesen de tan infamante abuso. Cerca a la medianoche, semejando a un animalito agonizante, cobijaba su atormentado cuerpecito en algún rincón mugriento de la cocina. Pese a su insoportable cansancio, antes de dormir, generosamente compartía con un asustadizo ratoncillo unas cuantas migajas de su exigua ración diaria de pan duro y otros sobrantes.

         La avara y acaudalada beata, además de explotarle inmisericordemente, también intentó abonar la incipiente fe cristiana de Lucía con el estiércol más negro y nauseabundo: la hipocresía. A fuerza de pellizcos y coscorrones le enseñó el Padre Nuestro, el Credo, el Ave María y otras oraciones. De esta forma Lucía, en vez de ejercer su derecho a  retozar como cualquier niño, permaneció de hinojos tardes inacabables frente a una capilla atiborrada de imágenes sagradas que parecían desoír sus afligidos y silentes clamores.

       Prontamente, uno de esos martirizantes atardeceres, Lucía se atrevió a inquirir así: ¿No se equivocaría Dios al enviar a su único hijo a  morir en la cruz por gentes que persistían en la maldad y el pecado?… Los santos le dieron por respuesta un silencio glacial,  y la mujerona le acalló salvajemente hincándole sus puntiagudas uñas. Sin embargo, ni el mutismo de los santos ni la brutal agresión de la beata pudieron evitar que se planteara mentalmente otra incertidumbre: ¿No sería que todos esos policontusos mártires ante los que se postraba aquella vieja alimaña de altares, eran también malignos y falsos? La duda estremeció la conciencia de Lucía y, consecuentemente, su resignación y sumisión de esclava empezaron a disiparse de a poco. A partir de entonces, le fue repugnante atender las prédicas de la cínica beata sobre el amor al prójimo y la caridad, cuando de sus huesudas manos recibía por caricias, palos e injurias y, por alimento, minucias y desperdicios. Cada día que pasaba  la corcova espiritual de la solterona le resultaba  más irritante que un ajo.

       Para la festividad de los Ch´utillos de ese año, Lucía se enteró mediante la tradición que San Bartolomé había encerrado a Satanás en una tenebrosa cueva situada en el cañadón de La Puerta; inmediatamente revivió que, también a ella, la beata le castigaba por cualquier nimiedad recluyéndole en un tétrico subterráneo del caserón que habitaban. Desde esa ocasión, la desventurada niña nunca más tuvo miedo del malcarado cornudo, todo lo contrario, le guardó una gran simpatía y conmiseración por juzgarle un compañero de infortunios.

      Así transcurrieron los meses y los días y, llegó Navidad. La casa de la beata se atestó de parientes consanguíneos y espirituales ambiciosos de heredar su cuantiosa fortuna. En la sala, el veinticuatro en la noche, el Nacimiento estuvo engalanado con policromos y aromáticos vegetales nativos; asimismo, el Niño Manuelito, rodeado de María, José y los tres Reyes Magos, lucía una infinidad de juguetes nuevos y antiguos. La mesa colmada de humeantes y apetitosas picanas estaba regiamente escoltada de mistelas, vinos y otros licores sureños. También circulaban profusamente galletas, tortas y buñuelos con miel de caña, mientras las efusivas y graciosas armonías de los huachiquis y villancicos hacían danzar a la concurrencia alrededor del mítico pesebre.  Entretanto, Lucía, con su cabeza rapada y con el mandil blanco hecho jirones, cumplía un sinfín de quehaceres bajo la atenta y feroz  mirada de la beata.

     A las doce de la medianoche resonaron cohetes y petardos y, jóvenes, niños y ancianos, estallaron en alegres abrazos, besos y buenos deseos, para luego abrir sus espléndidos regalos traídos por el dizque generoso Papá Noel, mas… nadie se acordó de la pobre Lucía. Ni siquiera en aquellos instantes de acrecentamiento espiritual hubo una persona que le diese un abrazo fraternal, o un dulce que mitigara la hiel de su destino avaro, o un mendrugo que revitalizara su delicado y esmirriado ser. Con los ojos anegados de llanto, e ignorada por todos, la atribulada criatura se dirigió a la cocina y recogió tierna y amorosamente a su amigable ratoncillo; acto seguido, se encaminó presurosa a la calle para nunca más volver. Afuera llovía tenuemente como sí el cielo indolente hubiese aprendido a llorar.

     Eran las 23:00 horas del Día de Inocentes en la plaza Alonzo de Mendoza en la urbe paceña y, junto al gentío, deambulaban por doquier borrachos, mendigos, prostitutas y forajidos. En este teatro de mil horrores y tragedias, una niña huérfana junto a otros arrapiezos disolvía su cerebro y sus pesares inhalando clefa. Aquella niña era Lucía, víctima de las exclusiones humanas y divinas. En ese momento, el Gato que transitaba por aquel lugar infausto, sintió engarfiarse en su pecho a la tristeza y discernió que, para combatir a la injusticia y la pobreza, había que rebelarse contra los usurpadores de la tierra y del cielo, o continuar sobreviviendo ovejunamente en este mendaz infierno terrenal.

22 de diciembre de 2012

ALBA SUR

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Es parentesco sin sangre una amistad verdadera


Viernes 21/12/12, 22:05 Hrs. y a pesar de todo lo que se dijo al respecto,  el mundo no se terminó. Nos encontrábamos con mi tío Tomás en la Terminal de Buses, esperando el arribo de la flota en que llegaba mi madre querida, cuando en la entrada apareció con la guitarra al hombro ese gran amigo que me trajo este año que se acaba: Gerardo "Coco" Barrientos, quien como siempre con la sonrisa en los labios y después del respectivo abrazo y presentación al Tío, manifestó tener algo para entregarme.

Ahí nomas, sacó y me entregó un ejemplar del esperado disco de ALBA SUR grupo conformado por Coco, Julio "Pocho" Alfred y Pablo "Chicho" Alfred, del que pudimos disfrutar un adelanto cuando abrieron el espectáculo brindado por Ramiro Pérez en noviembre y nos quedamos con las ganas de más.

Es un disco, dice el Coco, hecho entre amigos para los amigos y familia. Así pues, no pudo acabar mejor la semana y comentarles que la presentación del disco será en Tupiza, la bella tierra que nos vio nacer, el día 27 del presente. Lo presentarán también en La Paz, para lo cual debemos estar atentos pues será, con seguridad,  un lindo encuentro con los amigos de ALBA SUR y su canto para empezar bien el 2013.

 Sin  más, les presento Vino, guitarra y rosas, quinto tema de los doce que tiene el disco y mañana  pueden disfrutar del canto de ALBA SUR en el repris del programa Vino y Notas que conduce Juan Carlos Arana en Cadena A (Hrs 17:00).

De mi parte, agradecer a Coco, Pocho y Chicho por su amistad y por el trabajo plasmado en este disco que esperamos sea el primero de una serie... ¡Gracias che, amigos!


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