Ads 468x60px

19 de mayo de 2020

Alfredo y Blas tras los pasos de Charles

 Los charqui Atlas


Alfredo Domínguez R., Blas Sivila S. y Charles Atlas
Con el arribo a Palacio Quemado de la Presidenta Constitucional Transitoria de Bolivia, Jeanine Añez Chávez, el 12 de noviembre de 2019 y con el optimismo que transmitía la mandataria, dejaron de ser tema recurrente en las conversaciones con la familia, los amigos, conocidos e interlocutores ocasionales (presenciales y virtuales), la política, el fraude realizado en las elecciones de octubre y demás tucuimas; pasando a tratarse en éstas, asuntos más familiares y agradables como el siguiente, que sostuve en Twitter con el paisano y amigo tupiceño, Luis Sivila Alurralde:

- ¿...tienes la foto de Alfredo Domínguez haciendo fisiculturismo con mi papá?
- ¡No che! ¿Tu si?
- Estoy buscando, tengo esa foto en físico, pero en Tupiza.
- Bueno, cuando la digitalices la compartes, por favor.
- ¡Claro que si!

Breve, pero suficiente para dejar la inquietud de conocer en qué situación pudo el profesor Blas Sivila Sarmiento haber hecho fisiculturismo con el eximio artista Alfredo Domínguez Romero, porque no es usual pensar que los personajes que conoces, también fueron niños, jóvenes y hasta atorrantes como uno, así como que jugaron en la calle, trepaban árboles, subían a los cerros, vagaban por la campiña, asistieron a la escuela y al colegio; antes de ser profesores, músicos, artistas, doctores o ingenieros, entre otras profesiones y oficios con los cuales los conociste.

Así, pasaron los días, las semanas y los meses (no, no fue tanto) hasta que en una de las esporádicas visitas que realizaba (por entonces) a Facebook, el 2 de febrero de 2020, encontré que el Lucho había publicado según lo conversado,  con una dedicatoria a su padre, Don Blas,  la fotografía mencionada y de yapa la imagen de un documento escrito por éste, en el que dejó plasmados los recuerdos de momentos compartidos con Don Alfredo. ¡Una joya, pa' ques decir!

Blas Sivila S. y Alfredo Domínguez R.
Y ahí estaban mirando al futuro, Blas Sivila Sarmiento y Alfredo Domínguez Romero en la clásica pose de Míster Atlas que se apreciaba en los anuncios publicados en las revistas argentinas de la época (quizás fue en el Gráfico, D'artagnan o Patoruzu) y con los rasgos que les conocemos, pero muchísimo más jóvenes, dos personajes que dejaron huella en el Pueblito Encantau, en el Colegio Nacional Mixto Suipacha y en la memoria de quienes tuvimos el gusto de conocerlos de algún modo. Emotiva presentación y dedicatoria además, la escrita por Luis en la publicación a la que también se refirió el Escribidor, en su ya tradicional espacio que comparte con los paisanos de la Nación Chichas y que dice:
Haz clic en la imagen
para verla en mayor tamaño
"Hace tiempo me pediste que revise y edite estas líneas que escribiste recordando los momentos que viviste junto al genio que fue ALFREDO DOMÍNGUEZ, pasó mucho tiempo de ese tu pedido y me siento mal por no haber accedido a tu solicitud. Pero creo firmemente que este papel tiene más valor así mecanografiado por ti, por que mantiene tu esencia, tu pulso con sus pausas y retoques. Lo publico solicitando al lector "hacer zoom" sobre la fotografía. Encontrarán una historia interesante de los adolescentes y jóvenes que vivían en el pueblito encantau. Los juegos que les motivaban, las aptitudes desarrolladas, los triunfos, fracasos y hasta humillaciones de "Mr. Justin", los esfuerzos por parecerse a Mr. Atlas. Que lindos tiempos! Fueron felices y tu nota así lo refleja.

Querido papá, hoy cumples un año más de vida, que tanto le pedí a Dios llegaras repuesto de salud, después de haber pasado una dura prueba. Agradezco al creador por escuchar mis oraciones y tenerte fuerte a nuestro lado. Feliz cumpleaños! Que Dios te siga dando salud para alegría nuestra, un abrazo fuerte en tu día, te amo papito!".
Debo decir que luego de leer la publicación del Escribidor, mi intención fue traer ese texto al Rincón, como suelo hacer con su autorización y gracias a la voluntad que tiene el tocayo de compartir sus escritos, pero algo pasó entonces ("designio divino" dirán los creyentes y "porque eres más k'ella que el Beltrán" señalarán las "lenguas largas y afiladas" de algunos paisanos) que no hice la publicación y las notas quedaron guardadas, hasta que hace unos días vi que la "Peche" compartió en su muro, una fotografía en la que se ve al Genio Salvaje posando con niños y jóvenes de su Pueblito Encantau.

Sí, esa era la señal que anunciaba que esas imágenes debían publicarse en el Rincón del Quintacho, para que con suerte llegué a un público mayor que aquel que mora y ronda en los muros de Facebook (es que ¡hay todo un mundo aquí afuera, hombre!

Y así, es un honor para este servidor presentar un fragmento de la historia de uno de los más grandes artistas que vio nacer el pueblito encantau, Tupiza, a través de lo escrito por quien fuera su amigo y compañero de correrías (es que además, no siempre tienes acceso a la historia de primera mano).

Bueno, no habiendo más que decir y ya puestos a la obra, dejo con los lectores la transcripción del texto escrito por el amigo de Alfredo Domínguez Romero, el profesor Blas Sivila Sarmiento (quien disculpará, espero, las alteraciones al original realizadas por el corrector):
El Churqui al que como
monos trepaban Alfredo,
Blas y los Pilas
A principios del año en curso (2015), el Sr. Pedro Tito Romero, me solicitó le hiciera (le hiciera) una reminiscencia de la infancia de su primo Alfredo Domínguez Romero, ya que yo prácticamente soy uno de los pocos o quizá el único amigo contemporáneo de Alfredo quien nació el año 1938, yo soy del año 1937, le llevo con un año, pero hemos convivido juntos ya que vivíamos en la zona norte de Tupiza (nuestra tierra natal) junto con varios niños que frizábamos los 8, 9, 10 años de edad, nosotros vivíamos en la calle Tumusla y Alfredo vivía en la calle Tarija que congruian en la plazuela Cotagaita donde existe aún un hermoso churqui legendario, en estas circunstancias conocí a Alfredo que venía a la plazuela (después de ayudar a su mamá) con sus amigos de la calle Tarija, entre ellos recuerdo a los amigos "Pilas” eran tres hermanos apellidaban Rojas muy allegados a Alfredo (lamentablemente los tres fallecieron) y todos juntos competíamos en quien sube más arriba del churqui, como monos empezábamos a subir por diferentes ramas que tenía el churqui, Alfredo era muy ágil y conmigo alcanzamos las ramas más altas, luego la bajada era competible, Alfredo y yo éramos los que llegábamos más rápido y…, no faltaba un "chete” que se quedaba en medio árbol llorando había que ayudarle a bajar, luego como teníamos un desafío de los changos "abajeños” para jugar futbol en la cancha aledaña a la SABA (Sociedad Anónima Boliviano Argentina), entonces íbamos a entrenarnos en la tarde.


El texto escrito por Blas Sivila,
vuelto a digitalizar por su hijo, Luis
Alfredo demostraba una habilidad buena para el deporte, es así que llegó a militar en Primera cuando tenía la edad de jóven, el “Huracán" fue su club que le encumbró, nosotros nos quedamos por ahí tal vez por falta de habilidad, o de estímulo.

Los amigos Rojas nos comentaban que Alfredo tenía una guitarra que le regaló su papá en ocasión de su cumpleaños (9 de Julio) y en las noches practicaba el arte de tocar la guitarra, primero tocaba charango de su papá pero parece que más le gustaba tocar la guitarra.

El texto escrito por Blas Sivila,
vuelto a digitalizar por su hijo, Luis
Alfredo no concluyó el primer curso de secundaria porque el profesor de inglés, Don Justino Bedregal (un paceño racista) él decía que se llama "Shastín”, pero Alfredo le decía Don Justino y el profe montaba en cólera, le decía “indio” por qué apellidas Domínguez otro debe ser tu apellido y así ambos se molestaban, eso le aburrió a Alfredo y a los amigos nos dijo: no me gusta el estudio voy a dejar el Colegio (Suipacha), quiero ayudar a mis papás, quiero trabajar de lo que sea; en esos tiempos y en Tupiza era difícil conseguir trabajo.

Mientras estaba en Colegio y cuando se hacían campeonatos por cursos, él componía el equipo de fútbol del curso, también el de basket y volibol, era un buen deportista.

Una temporada llegó un circo a Tupiza, yo fui con mis hermanos y mi padre y ahí le encontré a Alfredo que admiraba a los artistas que daban volteos al aire decía qué ágiles son, me dijo que tal si mañana cuando estén descansando venimos y les pedimos que nos enseñen a dar volteos al aire, bueno le dije y así nos presentamos en el circo y le buscamos al que daba volteos y le dijimos que nos  enseñara su destreza, nos miró y dijo eso cuesta plata… cuanto tienen, le mostramos los bolsillos vacíos y se rió en nuestra cara, luego dijo quieren trabajar? Sí, dijo Alfredo y se quedó en el circo, supe después que se había ido con el circo y no sé qué trabajo le dieron. Desde esa vez no supe nada de Alfredo, un buen tiempo.
Me olvidaba hacer notar que cuando Alfredo estaba en colegio formaron un trío llamado “Los Panchitos” compuesto  por Alfredo la primera guitarra, Gregorio Loza la segunda y  el vocalista un alumno Demetrio Calla, todos alumnos de colegio, eran émulos de Los Panchos que estaban descollando en el ámbito mundial.

Desde que se fué a la Argentina con el circo, no le volví a ver a Alfredo, ya cuando salí bachiller, llegó Alfredo, dijo que quiere servir a su patria, vino a presentarse al cuartel; él sirvió en Batallón Chorolque 1º de Ingenieros con sede en Tarija.

Yo estaba de vacaciones y nos volvimos a encontrar cuando Alfredo ya era reservista, en ese ínterin notamos que tocaba muy bien la guitarra, venía a mi casa y junto con varios amigos, ya todos mozalbetes, le escuchábamos a Alfredo lucirse tocando la guitarra y nos demostró algunos trucos para imitar el sonido de varios instrumentos nativos, cruzaba dos cuerdas (las más gruesas) y sonaba como la caja, en la parte inferior de la guitarra imitaba a los pinquillos, con sus dedos y el maderamen de la guitarra, imitaba al bombo. Nos hacía oír música del pago con mucha genialidad, ya decíamos, Alfredo ha de llegar lejos con el dominio de la guitarra.

Anuncio similar al que
impulsó a Alfredo Domínguez
y Blas Sivila a seguir
los pasos de Charles Atlas
En una de sus visitas a mi casa me vio manipulando una propaganda de Charles Atlas para desarrollar la musculatura corporal, mediante la tensión dinámica (sin aparatos) se interesó y nos propusimos seguir las instrucciones, para eso teníamos que hacernos sacar una foto cuando estuvimos comenzando los ejercicios,  de ese modo tengo la foto donde estamos los dos y nos decían "Los charquis Atlas”.

Como era un artista innato para el dibujo, pintura, grabado, le contrataron para trabajar en el colegio Jaime Mendoza (si mal no recuerdo) como profesor de dibujo, creo que trabajó un año o dos (no recuerdo bien).

Yo recién me presenté al cuartel y  fui a ocupar el puesto que dejó Alfredo en el Batallón. Salí del cuartel y ya no le encontré, supe que se fue a La Paz y que allí trabajaba en Geobol como dibujante técnico y en las noches actuaba en la Peña Naira; Seguramente allí se conoció con el gringo Favre y el charanguista Cavour, sé que luego formaron un trío famoso.

Posteriormente, supe que se fué al extranjero. Cuando alguna vez llegaba a visitar a sus papás, nos saludábamos muy amigablemente. Y así el tiempo nos separó con todos los amigos.

Me consterné mucho cuando supe de su fallecimiento, cuando voy al cementerio de Tupiza le hago una oración.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario.

Lo que opinas sobre nuestras publicaciones, es una motivación para seguir compartiendo contigo.

Novedades en tu Mail

Ingresa tu dirección de correo electrónico y recibirás nuestras publicaciones en tu casilla:

Recuerda confirmar tu registro en el mensaje que llegará a tu dirección.
Es un servicio de FeedBurner